A quien le guste como escribo, esperará. Tampoco es tanta gente. Ocurre que siempre tengo la vista en adelante y que cuando empiezo una nueva historia siento la necesidad de desprenderme de la anterior; y si la anterior no está publicada, se quedará guardada en el cajón. Yo ya tengo en mi piel unos nuevos personajes que se mueven encima de mí.
Ocurre que no conocía realmente a nadie y que era muy ingenuo. Ocurre también que había gente que me quería mal y que yo era el primero de ellos.
Para subir hay que soltar lastre. A veces eso supone romper casi con todo lo que tienes. Las amistades acaban como acaban la programación televisiva y el amor entre dos. Decepciona un poco pero siempre queda un horizonte a lo lejos. Estoy cansado de la gente que necesita que le reconozcan al entrar en un bar: el médico puede decirles que morirían mañana pero sería redundante: hace tiempo que lo están. No quiero terminar así.
Cuando la gente presume de lo mucho que te conoce es cuando te das cuenta de que en realidad no te conoce nadie.
Todo empezará y acabará en Álftanes. Here comes the moon again.
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