Uri se va a Londres a trabajar pero no tiene trabajo: aquí tampoco, y aún no hay visos de que su situación, en España, mejore. Es licenciado en Antropología y tiene dos cursos universitarios de publicidad: los que pudo pagarse hasta que empezaron a subir las tasas universitarias, el transporte público, los libros.
Uri se va a Londres pero su caso no es el único. Todos empezamos a tener amigos que se van a otros países a encontrar el trabajo que aquí no encuentran y nosotros, los que nos quedamos porque aún trabajamos, sospechamos que en ese camino deberemos seguirlos. Nos queda poco tiempo y aquí no nos espera nada: todo está árido. Este país no se dirige al colapso: ya está colapsado. Mucho me temo que la solución más plausible debería explicarse comparando la situación con la de un ordenador: cuando no funciona, lo mejor es borrar el disco duro para volver a lo básico.
El problema de mucha gente de nuestra edad surge de nosotros mismos: hemos creído que nuestra ciudadanía sólo entiende de derechos, dejando a un lado las obligaciones que comporta el grado.
Deseo a Uri la mejor de las suertes. La va a necesitar. Y el resto, todos nosotros, también. Por si un caso y no siendo religioso, me daré la extremaunción. También la vamos a necesitar.
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