17/9/16

El otro día recibí un mensaje: <<Solo quiero decirte que espero que, si alguna vez tienes la tentación de escribir sobre mí, no lo hagas>>. La gente, mucha gente, piensa que su vida es susceptible de ser novelada o escrita en un guión. Se equivocan. Ni siquiera la mía lo es, y eso que escribo y podría sacar de mi propia vida un montón de cosas. La inspiración siempre la he encontrado en otros lugares. Nunca he necesitado inspirarme en una persona para escribir un libro, o un guión. Lo más gracioso de todo es que la vida de la persona del mensaje en cuestión es una vida bastante gris, pero supongo que estamos en un momento en que hemos empezado a vivir más la vida que tenemos en internet que la vida que tenemos cuando no nos encontramos delante del ordenador. Y da la casualidad de que a mí las redes sociales me aburren muchísimo. Quizá sean ciertos los estudios que determinan que las personas que se pasan todo el día colgando selfies tienen un problema. No me cabe duda. A menudo pensamos que nuestras vidas o nuestras experiencias son únicas pero que, sin embargo, pueden ayudar a los demás que están en una situación parecida pero es mentira: no sirven absolutamente de nada. Por mi parte estoy cansado de todo ese narcisismo, de toda ese querer llamar la atención. "No escribas sobre mi vida". No pensaba hacerlo. Hay vidas a mi alrededor muchísimo más interesantes, y ninguna de ellas las usé para ganar un premio literario o levantar dos películas (Grímsey, que ya está rodada, y la adaptación de mi primera novela, que ya está escrita para la productora que compró los derechos). Resulta que a mí, como a muchísimos más que no lo dicen, a lo mejor, porque nadie les hace caso o es bastante de Perogrullo, lo que me interesa de las vidas que me parecen interesantes es vivir junto a ellas.